Jul
2008
18

El veraneo

Antiguamente, cuando la clase obrera soñaba con ir al paraíso y los más afortunados cobraban una paga extra que llevaba el nombre de tal día como hoy, unos cuantos, muy poquitos, podían permitirse disfrutar de un período de descanso retribuido en su trabajo habitual. Entonces se decía irse de veraneo. Los más pudientes de las clases medias emergentes veraneaban durante un período que podría superar el mes en la casita de campo, en Fuenterrabía, en Sitges o en la Malvarrosa.

Bien avanzada la dictadura, el régimen y los sindicatos verticales, en una utilización política del tiempo libre, facilitaron que algunos obreros y sus familias conocieran, a través de la “obra de educación y descanso”, residencias veraniegas a precios módicos en Tarragona, Marbella y Perlora.

Algunos jóvenes del medio rural, con familias humildes pero adictas al régimen, se iban de uniforme a campamentos del frente de juventudes. Los más, agostaban sus humores y carencias en albercas y ríos cercanos y unos pocos, que no tenían más capital que su dignidad, se esforzaban durante todo un año por meter en la cartilla del monte de piedad unos ahorros cercanos a las 3 pesetas con dos reales. Era el mínimo exigido para entrar en el sorteo de las colonias de veraneo, financiadas por banqueros filántropos que lavaban su conciencia regalando a los hijos de la clase obrera estancias a la orilla de la mar.

Luego vinieron Benidorm, Torremolinos, Lloret, Salou; la entrada por millones de turistas extranjeros (una cancioncilla de la época celebraba el aterrizaje del turista 1.999.999); la masificación del turismo nacional; la adquisición intensiva del automóvil, como paradigma de la libertad personal… Y se pasó del veraneo a las vacaciones y la misma clase obrera que soñaba con ir al paraíso ahora se cree que habita en él porque unos cuantos se van “de vacaciones”. Eso sí, quien pueda tomarlas, porque aproximadamente la mitad de españolitos y españolitas no vacacionan y los inmigrantes, por razones obvias, menos.

Agosto es el mes de veraneo por antonomasia. Es el mes en el que nos dicen que se producen nosecuantos millones de desplazamientos y nunca explican cómo los calculan. Muchos se van al pueblo, donde se dispone de alguna casa familiar y, para qué vamos a engañarnos, puede uno fardar de lo bien que se vive en la capital. Otros hacen un turismo gregario, con operadores turísticos denominados tour operators, y ven miles de cosas en 7 días y 7 noches, casi sin bajarse del avión y del autobús. Luego intentan endosarte una sesión postvacacional para enseñarte las miles de fotografías que acreditan que ellos sí estuvieron allí. Los menos, descansan y se dan el gustazo de hacer un turismo más cercano a lo cultural, gastronómico y antropológico y lo más alejado posible de chiringuitos con paella.

El pobrecito veedor, por lo que se refiere a la actualización de este blog y como viene haciendo desde 2005, también veranea. Aunque (parafraseando al poeta) el verano durará lo que tarde en llegar el otoño, me gustaría cargar las pilas para seguir en la brecha bloguera. Espero conseguirlo. Nunca se sabe. Las noches de la canícula a veces también sirven para hacerte ver las cosas de otro modo. Salut, les copains.

Jul
2008
17

La novela de la vida

Se preguntaba Jorge Volpi en el prólogo de la novela Lluvia negra (Masuji Ibuse, Libros del Asteroide) para qué sirve una novela. Y se respondía: “para vivir las vidas que no tenemos. Para observar aquello que no podríamos atisbar de otra manera. Para romper el drástico aislamiento que nos separa de los otros. Para sentir, por un instante, como sienten los otros. Para imaginar, por un instante, la vida de otros. Para ser, por un instante, otros.” Continúa →

Jul
2008
16

Un debate para la izquierda

Quiero decir para las izquierdas. Porque, como bien decía Javier Ortiz, bajo esa denominación  hay suficiente pluralidad en asuntos concretos como para preguntarse qué cosa es la izquierda. Y digo que, por fin, con el tema (porque en eso se convertirá, en tema) de la financiación autonómica hay un debate para ese segmento de la sociedad que se reclama de la izquierda, porque se supone que los asuntos de la igualdad, de la redistribución, de los flujos monetarios entre los que más y los que menos tienen, de los territorios históricos que crecieron con la sangre, sudor y lágrimas de los que provenían de las zonas más depauperadas, todo esto y algo más, se supone, digo, que es un buena piedra de toque para que la izquierda entre al trapo y debata. Es, o debiera ser, su salsa. Continúa →

Jul
2008
15

Los Estatutos del Hombre

Thiago de Mello, poeta brasileño

Artículo I.
Queda decretado que ahora vale la vida,
que ahora vale la verdad,
y que de manos dadas
trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo II.
Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo. Continúa →

Jul
2008
14

G-8: agua

Dime lo que plantas y te diré quién eres. Los señores y señora de la tierra plantando humo. No, no se crean que son árboles. Es humo. Así creen lavar su conciencia. Es sólo imagen. Se hacen llamar como un robot espacial y cuando reciben una llamada de socorro -por ejemplo desde una patera en la que se mueren deshidratados-, ellos (y ella) gritan ¡agua!, escurriendo el bulto de su responsabilidad. Continúa →

Jul
2008
11

Expoculación

No, no es un error. Es la yuxtaposición de dos vocablos: exposición y especulación. En estos eventos y en todas partes, siempre hay unos pocos especuladores sin escrúpulos que se aprovechan de las circunstancias para forrarse a costa de la ignorancia, la estupidez o el papanatismo de otros. Continúa →

Jul
2008
10

Lo tenemos crudo

En la radio oigo hablar de petróleo. Un periodista, un experto de Repsol y un ecologista. Si este último no anda listo, se queda sin colar su mensaje en el maremágnum de intervenciones de los otros. El primero dice que no se sabe realmente las causas últimas del por qué sube tantísimo el crudo. El segundo, que aparenta sabérselas todas, apunta algunas causas, como el mercado de futuros, y se remonta a 1998, que fue cuando el petróleo, en toda su historia, tuvo el precio más bajo (¡!). El tercero pone el acento en el insostenible modelo de consumo, que hará cambiar hábitos de consumo y que comporta tantos impactos ambientales, de desplazamientos de las comunidades indígenas y de empobrecimiento de la población con sus espectaculares subidas. Continúa →

Jul
2008
9

Marcar el paso

Desde hace algunos años, unos pocos pretenden que el resto de conciudadanos marquen el paso al ritmo de sus voces marciales de uno, dos, ep, aro. Lo hicieron, ciertamente, con el 11-M, y con el estatuto catalán, y con la religión, y con el terrorismo, y con una parte de las víctimas… Y ahora, como alguien ha dicho, han pasado del “España se rompe” al “Español se rompe”. Continúa →

Jul
2008
8

Giros y mareo

Aunque algunos confundan el tocino con la velocidad, o quieran confundir interesadamente al personal poco avisado, o alerten de giros y revueltas, a mi modo de ver, todas, absolutamente todas, las propuestas que ha hecho el Psoe en su congreso, serían asumidas por cualquier partido liberal o de centro-derecha de la UE. Continúa →

Jul
2008
7

5.243

Son las parejas homosexuales casadas desde la aprobación de la ley que lo posibilita. El 70% eran hombres y el 30% mujeres. Son 10.486 personas que han visto satisfechas sus expectativas de unirse legalmente con quien aman. Luego, serán o no felices, se divorciarán o morirán juntas, estarán o no cada vez más enamoradas, disfrutarán o padecerán juntas los avatares de la existencia, se lamerán o no juntas las heridas de la vida cotidiana, lo pasarán, en suma, bien o mal. Ni más ni menos que como las parejas heterosexuales. Los mismos problemas, los mismos sinsabores, las mismas alegrías, las mismas ternuras. ¿Quién les dio derecho a unos pocos, gritones e intolerantes, a tratar de impedir que eso pudiera acontecer? ¿Qué tribunal puede anular esos matrimonios anhelados? ¿Reviviremos la larga noche franquista que anuló los matrimonios civiles y divorcios habidos durante la República?