Se está pronosticando por economistas solventes (empezando por el Nobel Stiglitz y siguiendo por Susan George, Paul Krugman y una larga lista de profesionales españoles en la materia) que la crisis, tal como se está enfocando por la mayoría de países europeos, esto es, con recortes del gasto y no con políticas públicas de estímulo, de incremento del gasto social y otras que atiendan a los ingresos, no sólo no se va a reducir, no hablamos ya de superarla, sino que se va a incrementar, al disminuir la actividad económica, con la consiguiente reducción en los ingresos fiscales y subsiguiente aumento del desempleo.
Los pronosticadores oficiales, oficialistas y adláteres sobrevenidos se empeñan en que, ni hablar, que hay que apretarse el cinturón, reducir el gasto público hasta el máximo, aligerar la “grasa” del Estado y, por supuesto, nada de tocar a la banca, pobrecitos.
Igual, ya que están de moda los moluscos cefalópodos, sería conveniente someter al veredicto de los animales la solución óptima para la crisis. En una urna los ajustes y en otra el gasto social. Que decida el pulpo. En todo caso, si conseguimos sobrevivir, dentro de un tiempo saldremos de dudas. ¿Qué periodistas entonces le preguntarán a los pronosticadores por su apuesta fallida? ¿Se acordará la ciudadanía de los aficionados en las apuestas? ¿Les pedirán que asuman responsabilidades? To be continued.




Lo último comentado