Mi cochecito oficial


Habitualmente y tengan o no fundamento, cierta prensa conservadora (valga la redundancia) pone a caldo a los políticos de izquierdas o nacionalistas cuando imitan comportamientos que son propios –o patrimonio- de la derecha de toda la vida. Suele darse mucho este tipo de denuncias en campaña electoral y en las dos últimas se han centrado mucho en cuestiones de movilidad: coches, aviones…

Me extraña que no hayan armado ya un bochinche por la cuestión de los coches oficiales. Me refiero, naturalmente, a los que dependan de la izquierda gobernante, porque los de la derecha, ah, no, esos no se ponen en cuestión en ningún caso, aunque sean para llevar al consejero a misa de nueve o a los niños al cole.

La información correcta -que nadie dará- sería decir que el cochechito oficial es típico de las personas de orden y con posibles, o sea, de derechas, y que el comportamiento de cierta izquierda, cuando accede al machito y en lo tocante a la movilidad, viene a ser exactamente igual que el de la derecha.

Pero, ¿resistiría este país la desaparición del parque automovilístico de toda su dirigencia institucional, política y empresarial? ¿Otro palo más para las fábricas de automóviles sin ese seguro negocio? ¿Cuántos empleos representan el gremio de chóferes de los coches oficiales de todas las administraciones, central, autonómica y local? ¿Son necesarios tantos coches oficiales y de empresa? ¿Por qué casi no hay mujeres en el parque móvil?

Mi cochecito oficial 

Carro de mis entretelas,
mi cochecito oficial,
no pienso quedarme fuera
del reparto nacional.

Quienes hace la friolera
que en el asiento de atrás
vemos como los currelas
corren al curro a fichar,
no leemos prensa obrera,
que de pago mola más,
ni queremos plegar velas,
ni en el metro navegar,
ni sudores, ni escaleras,
ni achuchones por detrás,
ni atascos, nervios ni esperas,
ni el sofoco que te da
cuando el catorce no llega,
y el veintisiete se va,
¡que se vaya a ser puñetas
el plus de puntualidad!

Lo que siempre distinguiera
a la clase empresarial,
a ministros, consejeras,

 

a un director mandamás,
a alcaldes y a pollos pera,
a alto cargo en general,
es que la puerta se abriera,
nada más verte llegar
y llevar la parentela
al cole o la facultad,
o ir a almorzar con Candela,
la secretaria ejemplar,
que el chófer aguarda afuera,
su dieta no da pa más.

El color poco dijera,
nadie se quiere apear.
¡Chófer, pare en la primera!,
mi acompañante se va.

¿Por qué no existen choferas
ni se exige paridad
en transportar la bandera
del cochecito oficial?

¡Qué puñalada trapera
cuando me toque cesar!
Me dejarán a dos velas
sin chollo para rodar. 

Nota del autor.- La letrilla festiva está inspirada en otra dedicada por Forges al silloncito oficial y, como aquella, debe ser leída, o cantada, al ritmo de tango.

  1. #1 by drywater on 14/Junio/2009 - 0:19

    ¿Y por qué ellos tienen coches oficiales y nosotros no de empresa? Considerando que en el fondo los pagamos nosotros…

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