Habitualmente y tengan o no fundamento, cierta prensa conservadora (valga la redundancia) pone a caldo a los políticos de izquierdas o nacionalistas cuando imitan comportamientos que son propios –o patrimonio- de la derecha de toda la vida. Suele darse mucho este tipo de denuncias en campaña electoral y en las dos últimas se han centrado mucho en cuestiones de movilidad: coches, aviones…
Me extraña que no hayan armado ya un bochinche por la cuestión de los coches oficiales. Me refiero, naturalmente, a los que dependan de la izquierda gobernante, porque los de la derecha, ah, no, esos no se ponen en cuestión en ningún caso, aunque sean para llevar al consejero a misa de nueve o a los niños al cole.
La información correcta -que nadie dará- sería decir que el cochechito oficial es típico de las personas de orden y con posibles, o sea, de derechas, y que el comportamiento de cierta izquierda, cuando accede al machito y en lo tocante a la movilidad, viene a ser exactamente igual que el de la derecha.
Pero, ¿resistiría este país la desaparición del parque automovilístico de toda su dirigencia institucional, política y empresarial? ¿Otro palo más para las fábricas de automóviles sin ese seguro negocio? ¿Cuántos empleos representan el gremio de chóferes de los coches oficiales de todas las administraciones, central, autonómica y local? ¿Son necesarios tantos coches oficiales y de empresa? ¿Por qué casi no hay mujeres en el parque móvil?
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Mi cochecito oficial Carro de mis entretelas, Quienes hace la friolera Lo que siempre distinguiera |
a un director mandamás, El color poco dijera, ¿Por qué no existen choferas ¡Qué puñalada trapera |
Nota del autor.- La letrilla festiva está inspirada en otra dedicada por Forges al silloncito oficial y, como aquella, debe ser leída, o cantada, al ritmo de tango.




#1 by drywater on 14/Junio/2009 - 0:19
¿Y por qué ellos tienen coches oficiales y nosotros no de empresa? Considerando que en el fondo los pagamos nosotros…