Archivo 5/Jul/2010

Poveda

La tormenta dio una tregua a la función. El flamenco triunfó como nunca antes había visto. El flamenco se hacía carne, y voz, y cuerpo: Miguel Poveda. El espectáculo fue completo, a pesar de los acoples iniciales que disgustaron al maestro (“me gusta la copla, no cuando se acopla”). El público se entregó al artista y éste le correspondió dándole media hora de bises, en su mayor parte a petición del respetable, con un pedacito de fandango por aquí (“a ver si me acuerdo de uno que dice…”), la estrofa más conocida del vino amargo de Farina, una estrofita del dime que me quieres (“yo te digo lo que tú quieras”), una bulería de Fernando Terremoto dedicada al cantaor fallecido y, cómo no, sus alfileres de colores. Continuar leyendo →

1 comentario