May
2008
16

El efecto Villena

Aguirre ofrece cada día un ejemplo de cómo hacer oposición al gobierno central desde el poder autonómico. Mi percepción es que la política de esta señora consiste (y se reduce) en haber mantenido y en seguir manteniendo, con ayuda de sus medios propios o utilizando los resortes de la comunicación institucional, una campaña de imagen permanente, promocionando aquellas parcelas de su gestión que da votos y en todo lo que tiene problemas, o sea, en lo que debería concentrarse (educación, sanidad, justicia), evadir sus responsabilidades y adjudicárselas sistemáticamente a Zapatero. Hubo un tiempo (breve) en que se las atribuyó a alguna ministra en concreto, pero se dio cuenta (pronto) que es más productivo (electoralmente hablando) achacárselas al patrón.

El resumen de esta estrategia se resume en una frase chusca: todo lo bueno es mío y lo malo es de los demás. Las huestes levantinas y levantiscas han aprendido de la dama y se aplican a la misma estrategia. Así, los regantes de Villena, mientras critican a modo la política de agua de Zapatero, venden sus recursos hídricos a Danone y se quedan tan panchos: Mi agua, cojonuda, y la que falta es culpa de Zapatero. La Generalitat valenciana, siempre junto a los suyos, justifica la operación porque es "privada". Esta institución se aplica también a otra teoría muy querida en la derecha: todo lo privado es bueno y lo público, ya veremos.

La publicidad de Font Vella pregunta a sus potenciales clientes: ¿En qué piensas cuando miras un vaso de agua? Y se responde: Qué fácil es beberse un vaso de agua ¿verdad? comparado con otras cosas más difíciles. La próxima vez que me quieran poner una botella de agua en la mesa, en lugar de una jarra del grifo, pensaré en lo difícil que es que la gente entienda que unos cuantos se estén forrando a costa de la estupidez, ignorancia o inhibición del género humano, mientras otros espabilados, que también sacan tajada, juegan con sus intereses, manipulan sus voluntades y tienen la caradura de espetarnos continuamente: Lo mejor es lo nuestro y lo peor, siempre, siempre, es de los otros.

May
2008
14

Análisis de texto

En la polémica semanal del PP (¿cuál será la próxima?), la cuestión viene dada por las discrepancias "fundamentales" de criterio de María San Gil con la ponencia política. Como no me fío de algunas opiniones que, me temo, están formuladas de oídas, prefiero hablar con conocimiento de causa y por ello no tengo más remedio que armarme de paciencia y zamparme (por suerte, sin atragantarme) el controvertido texto íntegro.

Ignoro si la mano de la política aludida está en el texto, como dice Erkoreka, pero el tufo extremadamente derechoso que destila es inconfundible: es el mismo de cuatro años atrás.

Además del sabor genuinamente conservador en su fondo y en sus formas, aunque insistan en denominarse de centro (punto 36), la ponencia está mal redactada (sintaxis, concordancias y errores gramaticales), mal integrada (se nota la deficiente integración de las diversas manos que han intervenido), contiene tautologías notables y tiene, a mi juicio, algunas contradicciones curiosas. Por ejemplo, cuando se habla en el punto 29 de la necesidad de un “Estado fuerte” (esto de la fortaleza se repite seis o siete veces) y en el 48 y 99 parecen estar contra el intervencionismo estatista. No entiendo el arcano que representa conseguir la fortaleza sin la intervención. Otra contradicción con lo que pregonaron en campaña es la opción porque las políticas de familia tengan “carácter transversal en todas las áreas de gobierno”. ¿No dijeron que si ganaban crearían un ministerio de la familia?

Se intentan apropiar del espíritu liberal de la constitución de Cádiz (ahí tienen otro filón de cara al bicentenario) y los principios y valores se repiten como la morcilla a lo largo del texto (dime de qué presumes). La historia de España la “asumen como propia”. Desconozco qué significa esto, sobre todo cuando se dice que la “nación más antigua de Europa” (me recuerda a esos pueblos que tienen entre sus méritos ser el más alto de España, o el más occidental, o el más pequeño, o el más molón) es “fruto de una historia común labrada de manera voluntaria durante más de cinco siglos”. ¡Como si no hubiera habido guerras civiles, territoriales y contenciosos históricos que echasen por tierra la pretendida voluntariedad del negocio!

En el punto 65 se aprecia claramente lo que antes decía de la integración de varios ponentes. En el primer inciso (poli bueno) se indica la congruencia del estado de las autonomías con el “ser de España”. En el segundo (poli malo) se recuerdan los instrumentos constitucionales para “poner freno a las políticas disgregadoras” y, como no se atreven a pedirlo claramente, añaden: “pero hay que tener voluntad política para aplicarlos”.

Insisten en el argumentario anti-Estatut (“reforma encubierta de la Constitución”) y en “poner cordura” en la “alocada subasta de España”, de la que son culpables nacionalistas y socialistas. Pero no dicen nada de la cantidad de independentistas que consiguió Aznar con sus actuaciones.

Y dejo para lo último la referencia (recurrente) que hacen al “40% de la sociedad española” que les apoya. Estas referencias que confunden población, sociedad y votos emitidos suelen ser comunes a los dos partidos grandes. Hay que recordarles que ese porcentaje está obtenido sobre los votos válidos habidos y que se reduce drásticamente al 29% cuando se refiere al electorado total y aún más, el 22,7%, si se trata del conjunto de la población española.

Es preferible que hablen, aunque resulten cansinos, de los 10 millones y pico que les votaron que decir que representan no sé cuantos por ciento de la sociedad española, o que entre PP y PSOE suman más del 90 por ciento de esa sociedad. Lo verdaderamente cierto es que entre ambos partidos no llegan ni a la mitad de la población.

Ya sé que los congresos son cenáculos de autoafirmación y demagogia, pero un poquito de seriedad con las cifras no vendría nada mal. Sobre todo cuando se ponen por escrito.

May
2008
14

A vueltas con lo mismo

Rosa Díez vuelve a lo suyo, a lo que sabe (o cree saber). Y así seguirá hasta las próximas elecciones. Es su leitmotiv. Leo que ahora “exigirá” la disolución de 33 ayuntamientos gobernados por ANV. Ayer se trataba de suspender la autonomía vasca para responder a la “consulta secesionista” del lehendakari . Antes de ayer entraba en la llamada guerra de las banderas para sacar tajada electoral. En las tres ocasiones sus principales aliados, pretendidos o no, están en la extrema derecha mediática y política.

Poco importa que, como dijera el presidente del Senado con respecto a la suspensión de la autonomía: “Lo del artículo 155 también es un disparate, y el Gobierno no lo va a hacer. Porque, además, ¿cómo se aplica? No es lo mismo no dar que hacer que te devuelvan. Eso es muy complicado”.

Poco importa entrar al trapo de los sentimientos más primarios de las personas, de azuzar antagonismos acá y allá, enarbolando banderas al viento, listas para zumbar a quien se ponga por delante.

Poco importa que la propuesta de suspender todos esos ayuntamientos, sea inviable en la práctica, porque no creo que haya gobiernos que se atrevan en democracia a declarar un estado de excepción encubierto, como sería interpretada allí esa medida extrema.

Y por cierto, si la señora Díez afirma, con esa rotundidad que parece gusta tanto a cierta peña, que "tener ladrones en un ayuntamiento es malo, pero tener asesinos es peor", pues lo primero que debía hacer, a mi juicio, es acudir al juzgado de guardia más cercano y denunciar a personas concretas con nombres y apellidos de asesinato. Sería muy grave que lo supiera y no lo hiciera.

Ya comprendo que con un solo representante en las Cortes hay que hilar fino, aunque sea con alguna que otra boutade, para que los medios te den cancha. Pero ella, a lo que se ve, siempre le van a dar todo el espacio posible quienes han contribuido de modo decisivo a su presencia parlamentaria.

¡Vaya legislatura que nos espera! La cruzada de doña Rosa no ha hecho nada más que comenzar y la de doña Esperanza, al margen de su partido, continuará. ¿Cuál de las dos se llevará el gato al agua?

May
2008
13

Estrategias tácticas

La cosa es un tanto chusca (“Tened la total y la absoluta certeza y seguridad de que sé lo que estoy haciendo”). El líder sabe (o cree saber, aunque como sepa del mismo modo que antes del 9 de marzo, dudo que sepa mucho) pero calla. Continúa →

May
2008
12

40 páginas de homofobia

Advertido por Júcaro me zampo (y mira que me cuesta) la última sentencia del TSJ de Andalucía sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Para mi colega bloguero, que centra su primer comentario sobre los aspectos formales y el lenguaje jurídico “enigmático y oscuro”, la lectura de la sentencia “es algo semejante a una odisea o un retorno al pasado”. Continúa →

May
2008
9

Tañer los sentidos

Recuerdo que, en mi pueblo, los repiques de campanas formaban parte de los sonidos urbanos que aprendíamos inconscientemente desde chicos. Ya de mayor, supe que las campanadas tenían una larga tradición musical y que cumplían una función social. Supongo que será algo común a muchos pueblos del mundo.

Me estoy refiriendo a las campanas de la iglesia, porque la del ayuntamiento sólo se utilizaba para dar las horas. Alguna vez subí a un campanario. Allá arriba, cuando tañían las campanas, el ruido ensordecedor y envolvente te sobrecogía el ánimo. Alguno de los monaguillos que por entonces se encargaban del tocado de campanas, hoy reconvertidos al agnosticismo, le cuentan todavía a sus amistades las peculiaridades de los distintos toques, ante la hilaridad de su audiencia.

Jugando con las onomatopeyas de los sonidos nin, nan, don, y asiendo unas cuerdas imaginarias con ambas manos y con un pie, pueden dar una auténtica lección de las técnicas especiales de tañer y nos parece estar viendo y oyendo exactamente lo que nos quieren mostrar. Habrá que decir para los no iniciados que esos vocablos se corresponden con los sonidos que emiten, respectivamente, la campana chica, la mediana y la gorda.

En una sociedad en gran medida secularizada, se ha perdido prácticamente la variedad de toques que existían en épocas pretéritas tan penetradas por las costumbres e influencias religiosas. Desde la hora del ángelus, hasta el toque de vísperas, o de oraciones, o de ánimas, o de difuntos, o de misa mayor, o de tantísimos otros, se avisaba a la ciudadanía (entonces, más súbditos que ciudadanos) de lo que en cada caso correspondía y que ni sé en qué consisten ni falta que hace saberlo, sobre todo a los más jóvenes.

Entre tanto toque religioso, también se colaba alguno laico, como, por ejemplo, cuando se alertaba de que se había producido un fuego. Entonces, se tocaba a rebato. Actualmente, la expresión, supongo que desconocida para la mayoría de los jóvenes, indicaría el aviso a los seguidores de que se está en peligro para que acudan al llamado urgente que se les hace.

Hace tiempo, creo haber escuchado al loco de la colina quejarse del sonido de la campana de la catedral de Sevilla porque no le dejaba dormir. En mi caso, ni tengo nostalgia ni echo de menos el toque de campanas. He de reconocer, sin embargo, que me agrada escuchar su sonido en los carillones de cualquier torre o edificio civil. Su tañido se cuela por los sentidos. El toque de campanas se ha transformado, con el paso del tiempo, en un continuo ulular de sirenas de ambulancias, de policías o de bomberos. Son los nuevos sonidos urbanos, los sonidos de la modernidad.

May
2008
8

Tono, cantidad y grano

El tono

Le escuché decir una vez a Herrero de Miñón que se consigue más fácilmente las cosas si el tono que se emplea es más pausado, menos enfático y se abandonan conceptos y términos grandilocuentes y maximalistas para sustituirlos por otros que, aún significando básicamente igual, tienen menor carga emotiva y política. Continúa →

May
2008
7

Retórica de relleno

No llevan dos semanas gobernando y ya leo en algún medio digital que se le achaca a Zapatero que tiene que hacer horas extras para tapar las primeras goteras de la nueva legislatura. Y citan el mini-trasvase del Ebro, el secuestro del pesquero y los socorridos puntos suspensivos para que cada uno los rellene con su problemita particular que, naturalmente, será culpa del gobierno (piove, porco goberno). Continúa →

May
2008
6

La vieja cultura del agua

Aparece en el periódico en la misma información la opinión del presidente de Aragón, para quien el macrocomplejo turístico y de juego proyectado en el secarral de Los Monegros no es una frivolidad, y una reseña de lo que significa la denominada nueva cultura del agua, preconizada por la Expo. Continúa →

May
2008
5

Nacionalistas

Los nacionalistas, los chicos y los grandes, donde quieran que se encuentren, siempre están dando la monserga acerca de sus orígenes. Siempre compitiendo y exhibiendo su pedigrí frente a la vulgaridad de los demás. A todos ellos les molesta el nacionalismo de los otros, pero, obviamente, nunca el propio, al que no tachan como tal. Aunque hagamos un esfuerzo intelectual importante, a los que no somos nacionalistas nos cuesta entender su discurso que, en todo caso, siempre nos resulta cansino, el de todos, porque, en lo esencial, es el mismo. Pasa como con la religión. Aunque haya un solo dios que se denomina de múltiples formas, para cualquier creyente, el de la religión propia, es el único, el auténtico, el verdadero. Los demás son unos impostores. Continúa →